Salsa Roquefort

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  • "Salsa Roquefort"


    Salsa Roquefort


    Ahora os detallamos la forma de preparar de forma sencilla una estupenda salsa roquerfort, una salsa que resulta perfecta como acompañamiento para muchos platos, sobre todo de tipo de carnes, aunque también combina bien con otros distintos.

    Ingredientes:

    - 100 gramos de queso roquefort
    - 400 ml de nata para cocinar
    - Nuez moscada (Opcional)



    Preparación:

    La salsa roquefort es una salsa muy sencilla de preparar, que se emplea normalmente para servir junto a recetas de carne, siendo las recetas más conocidas el solomillo al roquefort o la pechuga de pollo al roquefort. Es una salsa que se puede emplear también para servirla junto a platos de pasta, con la que combina muy bien, e incluso con algunas recetas de pescado o ensalada, por lo que resulta una salsa realmente versátil.

    Para prepararla vamos a necesitar pocos ingredientes y poco tiempo para su preparación, así que se puede hacer en el momento de necesitarla. Una vez que vayamos a comenzar a hacer esta salsa roquefort, vamos a poner a calentar un cacito a fuego suave, con la nata para cocinar vertida en el mismo para ir calentándola. Es importante mantener siempre el fuego más bien suave, para que no hierva la nata.

    A continuación vamos a trocear el queso roquefort, el cual podemos encontrar fácilmente en cualquier supermercado, y podemos elegir el que más nos guste, teniendo en cuenta que hay algunos que resultan más suaves y otros tienen un sabor más intenso. Una vez lo hemos troceado, lo agregamos al cazo y comenzamos a removerlo para que se vaya fundiendo junto a la nata a medida que se vaya calentando. De forma opcional podemos agregar un toque de nuez moscada a la salsa roquefort, para darle un toque extra de sabor.


    Mantenemos en el cazo removiendo la mezcla hasta que se haya fundido todo el roquefort y se haya formado una salsa homogénea, en ese momento ya podemos retirar del fuego y servirla o bien reservarla hasta la hora de necesitarla. Si la vas a emplear en un plato frío, métela en la nevera para enfriarla bien. Puedes ajustar la textura y el sabor de la misma a tus gustos, lo que se hace empleando más cantidad de nata o roquefort, según te guste más o menos sabrosa y más o menos líquida.